Alimentación saludable
*Una persona bien alimentada tiene más
oportunidades de:
*Desarrollarse plenamente
*Vivir con salud
*Aprender y trabajar mejor
*Protegerse de enfermedades.
La
alimentación variada asegura la incorporación y aprovechamiento de todos los
nutrientes que necesitamos para crecer y vivir saludablemente.
Alimentarse
saludablemente, además de mejorar la calidad de vida en todas las edades, ha
demostrado prevenir el desarrollo de enfermedades como:
*Obesidad
*Diabetes
*Enfermedades cardio y cerebrovasculares
*Hipertensión arterial
*Dislipemia
*Osteoporosis
Algunos
tipos de cáncer
*Anemia
*Infecciones
Para
comer sano se recomienda:
*Distribuya los alimentos en 4 comidas
principales y 2 colaciones
*Modere el tamaño de las porciones
*Consuma por día 2 frutas y 3 porciones de
verduras de todo tipo y color preferentemente crudas
*En el almuerzo y en la cena, la mitad del
plato que sean verduras y de postre una fruta
Incorpore legumbres, cereales integrales,
semillas y frutas secas.
*Consuma carnes rojas o blancas (pollo o
pescado) no más de 5 veces por semana.
*Cocine sin sal. Reemplácela por perejil,
albahaca, tomillo, romero y otros condimentos.
*Evite el uso del salero en la mesa.
*Limite el consumo de azúcar y alcohol.
¿Cómo el cuerpo
obtiene los nutrientes de los alimentos?
Comer una amplia variedad de alimentos
que incluya diversos nutrientes es la forma más fácil de tener una dieta
saludable:
Las proteínas le proporcionan al cuerpo los
aminoácidos, es decir, las unidades estructurales que ayudan a las células del
cuerpo a realizar todas sus actividades diarias. Las proteínas ayudan al cuerpo
a producir nuevas células, a reparar las células viejas, a crear hormonas y
enzimas, y a mantener saludable tu sistema inmunitario. Si no tienes
suficientes proteínas, a tu cuerpo le lleva más tiempo recuperarse de las
enfermedades y también es más probable que te enfermes.
Durante el tratamiento del cáncer de
mama, algunas personas pueden necesitar una cantidad de proteínas mayor que la
habitual. Algunas buenas fuentes de proteínas son la carne magra, el pescado,
las aves de corral, los productos lácteos de bajo contenido graso, las nueces,
los frijoles secos, las arvejas y las lentejas.
Los carbohidratos te dan energía rápida, entran
velozmente en la sangre en forma de glucosa (glucemia), que tu cuerpo utiliza
como combustible primero, antes de convertir los sobrantes en grasa.
Las frutas, las verduras, el pan, las
pastas, los granos, los productos de cereal, las galletas de sal, los frijoles
secos, las arvejas y las lentejas son buenas fuentes de carbohidratos. Muchos
de estos alimentos también son buenas fuentes de fibra, sustancia que el
sistema digestivo necesita para mantenerse saludable.
El azúcar (blanco y moreno), la miel y
la melaza también son carbohidratos. Sin embargo, estos tipos de carbohidratos
tienen muchas calorías y no ofrecen otros beneficios (como vitaminas y
minerales). Los granos integrales, las frutas y las verduras son fuentes más
saludables de carbohidratos que los granos y azúcares refinados.
Las grasas le proporcionan a tu cuerpo los
ácidos grasos que necesita para crecer y producir nuevas células y hormonas. La
grasa también ayuda a algunas vitaminas a moverse por el cuerpo. Las vitaminas
A, D, E y K son vitaminas solubles en grasa, lo que significa que es necesario
tener un poco de grasa para absorberlas. También se almacenan en los tejidos
grasos del cuerpo y el hígado. La grasa también ayuda a proteger a los órganos
contra los traumatismos. Tu cuerpo almacena el exceso de calorías en forma de
grasa, que se guarda como energía de reserva.
Las grasas te brindan calorías más
concentradas que los carbohidratos o las proteínas. En otras palabras, una
cucharadita de grasa tiene más calorías que una de carbohidratos o una de
proteínas.
Hay tres tipos básicos de grasas:
·
Las grasas saturadas, presentes principalmente en las carnes y los productos lácteos enteros,
se encuentran solamente en los alimentos que provienen de animales, no en los
que provienen de plantas. Las grasas saturadas son las que aumentan el valor de
colesterol en la sangre. Las grasas trans (también llamadas grasas
trans-saturadas o ácidos grasos trans) se forman cuando los aceites vegetales
líquidos se someten a un proceso llamado hidrogenación, en el cual se agrega
hidrógeno para hacer que los aceites sean más sólidos. Las grasas vegetales
hidrogenadas se utilizan en la producción de alimentos porque permiten
conservarlos más tiempo y les dan un gusto, una forma y una textura
apetecibles. La mayoría de las grasas trans se encuentra en la grasa vegetal
hidrogenada, la margarina en barra (o dura), las galletas de sal y de dulce,
los refrigerios, los alimentos fritos (incluidas las comidas rápidas fritas),
las rosquillas, los pastelitos, los productos de panadería y otros alimentos
procesados elaborados o fritos con aceites parcialmente hidrogenados. Las
grasas trans también elevan el valor del colesterol "malo"
(lipoproteína de baja densidad o LDL) y reducen el del colesterol
"bueno" (lipoproteína de alta densidad o HDL) en la sangre.
·
Las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas se encuentran en alimentos
vegetales, como verduras, nueces y granos, como también en los aceites
elaborados con estos (canola, maíz, soja). Los ácidos grasos omega 3 y omega 6
son poliinsaturados. Además de las verduras, las nueces y los granos, los ácidos
grasos omega 3 y omega 6 se encuentran en peces de agua fría como el atún, el
salmón y la caballa. Algunos estudios indican que consumir alimentos con grasas
monoinsaturadas o poliinsaturadas puede ayudar a disminuir los valores de
colesterol "malo" (LDL). Las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas
también pueden ayudar a mantener bajos los valores de triglicéridos. Los
triglicéridos son una forma de grasa presente en el torrente sanguíneo. Las
personas que tienen valores elevados de triglicéridos generalmente tienen
colesterol total alto, colesterol LDL alto y colesterol HDL ("bueno")
bajo. En algunos estudios se han relacionado los niveles altos de triglicéridos
con un aumento del riesgo de tener accidentes cerebrovasculares y enfermedades
cardíacas.
¿Qué le sucede a la
comida en el cuerpo?
Con solo pensar en comer, el cuerpo comienza a secretar
insulina, una hormona que ayuda a controlar la cantidad de azúcar (glucosa) en
sangre. La insulina es producida por el páncreas. A medida que comes, se secreta
más insulina, en respuesta a los carbohidratos presentes en la comida. Cuando
comes alimentos ricos en proteínas, se secreta insulina, pero más lentamente.
Si el páncreas funciona bien, la cantidad de carbohidratos que tiene lo que
comes generalmente determina la cantidad de insulina que se secretará.
A medida que digieres los carbohidratos, estos ingresan en el
torrente sanguíneo en forma de glucosa. Para mantener bajo control los valores
de glucemia, la insulina indica a las células del cuerpo que tomen la glucosa
del torrente sanguíneo. Las células utilizan parte de la glucosa para obtener
energía y almacenan otra parte para utilizarla más adelante. La forma en que se
almacena la glucosa depende del tipo de célula que la almacena. Las células musculares
almacenan la glucosa en forma de glucógeno. Las células hepáticas almacenan una
parte de la glucosa como glucógeno y convierten otra parte en grasa. Los
adipocitos almacenan la glucosa en forma de grasa.
Observación especial sobre el jarabe de maíz de alto contenido
de fructosa: este jarabe se introdujo en 1978 y, aproximadamente en 1985, había
reemplazado al azúcar en la mayoría de los refrescos. El consumo total anual de
azúcar (que excluye los edulcorantes artificiales) inmediatamente aumentó de 120
libras por persona a 150 libras por persona. El jarabe de maíz de alto
contenido de fructosa tiene un 55 % de fructosa, un 42 % de glucosa y
un 3 % de otros carbohidratos. Un dato importante sobre la fructosa: es el
carbohidrato que el cuerpo convierte más fácilmente en grasa. Al digerir el
jarabe de maíz de alto contenido de fructosa, gran parte de la glucosa que
contiene termina en el torrente sanguíneo, lo que aumenta la glucemia. Sin
embargo, la fructosa de este jarabe se procesa casi totalmente en el hígado,
que cuenta con las enzimas adecuadas para realizar esta tarea. Por lo tanto, la
fructosa no tiene un efecto inmediato en las concentraciones de insulina y
glucosa en sangre, pero tiene muchos efectos a largo plazo.
Como
diseñar un plan de alimentación saludable
Las Guías Alimenticias para Estadounidenses de 2010 del Departamento de
Agricultura de los Estados Unidos recomiendan lo siguiente:
·
llenar la mitad del plato con verduras y
frutas
·
llenar un cuarto del plato con granos,
la mitad de ellos integrales
·
llenar un cuarto del plato con proteínas
magras, sin olvidarse de variar las fuentes de proteínas y de consumir pescado
dos veces por semana
·
reducir el consumo de alimentos con
mucha azúcar, sal y grasa agregada
Para tener una dieta balanceada y saludable, debes consumir una variedad de
alimentos ricos en nutrientes.
Lo mejor es elegir los alimentos que tengan más nutrientes de cada grupo de
alimentos cada día, es decir, los que están repletos de vitaminas, minerales,
fibra y otros nutrientes, y que tengan pocos carbohidratos refinados, como
azúcar y harina blanca. Elige alimentos como verduras, frutas, granos
integrales, y carne y pescado magros. También puedes optar por las fuentes
orgánicas de alimentos. (Orgánico significa que no se les ha aplicado
pesticidas, hormonas ni antibióticos sintéticos a los cultivos mientras
crecían, ni al alimento que se daba a los animales de los cuales provino el
alimento, ni a los animales).
Probablemente te darás cuenta de que estos alimentos frescos ofrecen más nutrientes
y menos azúcar que los alimentos procesados.
Tamaño de las porciones
Puede ser difícil medir cada porción de
alimento que usted come. Sin embargo, hay algunas maneras simples de saber que
usted está comiendo los tamaños correctos de las porciones.
Un tamaño de porción recomendado es la
cantidad de cada alimento que se supone que usted consume durante una comida o
refrigerio. Una porción es la cantidad de alimento que usted realmente come. Si
usted come más o menos del tamaño de la porción recomendado, obtendrá ya sea
demasiado o muy poco de los nutrientes que necesita.
Las personas con diabetes que utilizan
la lista de intercambio para el conteo de carbohidratos, deben considerar que
una "porción" en la lista de intercambio no siempre será igual a la
porción recomendada.
Para los alimentos como cereales y
pasta, puede ser útil usar tazas medidoras para medir de manera exacta la
porción durante algunos días hasta que tenga más práctica para calcular la
porción adecuada con solo verla.
Use su mano y otros objetos cotidianos
para medir los tamaños de las porciones:
·
Una porción
de carne de res o de aves es la palma de su mano o una baraja de cartas.
·
Una porción
de pescado de 3 onzas es un talonario de cheques.
·
Media taza de
helado es una pelota de tenis.
·
Una porción
de queso son seis dados.
·
Media taza de
arroz cocido, pasta o refrigerios tales como papitas fritas o rosquillas es un
manojo redondo o una pelota de tenis.
·
Una porción
de tortilla o barquillo es un disco compacto.
·
Dos
cucharadas de mantequilla de maní es una pelota del ping-pong.
Usted debe comer cinco o más porciones
de frutas y verduras todos los días para ayudar a reducir el riesgo de cáncer y
otras enfermedades. Estas son bajas en grasa y ricas en fibra. También le
ayudarán a llenarse para que coma menos de los alimentos ricos en grasa. Estas
en realidad contienen calorías, de manera que usted no debe comer una cantidad
ilimitada, sobre todo de frutas.
Cómo medir el tamaño correcto de las
porciones de frutas y verduras:
·
1 taza de
frutas o verduras crudas y cortadas es el puño de una mujer o una pelota de
béisbol.
·
Media manzana
o naranja es una pelota de tenis.
·
Un cuarto de
taza de fruta seca o de nueces es una pelota de golf o un manojo pequeño.
·
1 taza de
lechuga son cuatro hojas (lechuga romana).
·
Media patata
(papa) horneada es un ratón de computadora.
Como disfrutar de los elementos
Cuando elabores tu plan de alimentación saludable para darle a tu cuerpo lo
que necesita, no olvides incluir la felicidad en la receta. No te prives de tus
alimentos favoritos. Si sientes que te privas de lo que te gusta, probablemente
estarás irritable y te costará más cumplir con el plan de dieta saludable. Por
algo a los macarrones gratinados, al pastel de carne y al pudín de chocolate
les dicen alimentos reconfortantes. Cuando comes estas comidas familiares, te
sientes feliz, segura y protegida. Es posible que tengas recuerdos felices
relacionados con estas comidas y, cuando las comas, vuelvas a sentirte bien. El
secreto es comer estos alimentos de forma consciente para que disfrutes al
máximo con una cantidad pequeña.
En lugar de comer un envase entero de helado, saborea lentamente una
cucharada o dos y nota cómo el gusto y la textura cambian. Y no comas
directamente del envase. Sirve una porción pequeña en un plato bonito. Siente
el placer de la comida en la lengua y en la boca. Saborea cada sensación a
medida que masticas y tragas.
Si te encanta el chocolate, date el gusto con uno o dos trozos de chocolate
costosos, envueltos individualmente, en lugar de una bolsa gigante de
chocolates de una tienda de descuentos. Es cierto, los chocolates más ricos
tienen más grasa, pero también saben mejor y te dan más satisfacción. Además,
si no tienes una bolsa entera en la alacena, no puedes comértela toda.
Es probable que no puedas moderarte con ciertos alimentos, como el pastel
de zapallo o las galletas de dulce con chispas de chocolate recién horneadas de
tu mamá. Es posible que debas evitar por completo estos alimentos durante
varios meses hasta que te sientas lo suficientemente cómoda con tu dieta
saludable para agregar una porción pequeña de pastel o una galleta de dulce. O
quizás te des cuenta de que ya no te gustan.
Comer debe ser una experiencia agradable que le brinde a tu cuerpo lo que
necesita para estar sano. Sé creativa y atrévete a probar nuevas recetas y
combinaciones. Los batidos, por ejemplo, son una forma fácil y divertida de
probar nuevos sabores.
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